Asesinato de Claudio Nasco sigue siendo un misterio pocos creen en versión de la PN

claudionascoasesinos2En veinticuatro horas la Policía Nacional ya tenía resuelto el caso del asesinato del comunicador cubano radicado en el país, Claudio Nasco: Un “trío”, una deuda y una riña que habrían terminado convirtiéndose en la escena de un crimen horrendo, que tiene características de premeditación y saña.

Si no fuera porque Nasco tenía un compromiso laboral una hora después de salir de su casa, la apariencia y el estrato social de los supuestos asesinos, y el presunto móvil de éstos, la historia fuera hasta un poco creíble. Una relación homosexual que degeneró en violencia, como les ocurrió a Jean Lois Jorge y a Miky Bretón, o, en el caso de los heterosexuales, como le ocurre a más de cien mujeres todos los años en República Dominicana, víctimas de feminicidio. Nada nuevo, sólo cambian los actores.

Las dudas surgen, primero por la resistencia del ser humano en aceptar la pérdida inesperada de una persona con ascendente social (Elvis Presley, Ché Guevara, Pablo Escobar, etc.), y, segundo, porque muchas piezas de este pequeño rompecabezas no encajan.

¿Por qué Claudio Nasco programaría una cita con tres hombres para tener sexo un viernes cuando disponía de apenas una hora antes de llegar a su trabajo? Si ese era su plan, ¿por qué no verse en horas de la tarde o el sábado, es decir, apenas un día más?

Claudio Nasco3Aunque las pasiones humanas son insondables, Claudio Nasco era un hombre con clase y garbo. Ninguno de los tres acusados por la Policía Nacional reúnen las condiciones físicas, económicas y sociales para ser parte del grupo de relacionados del comunicador. Apenas Oscar Pérez (Yandel), quien pudo haber sido la carnada, reúne con poco del físico que presumimos aceptable para el comunicador.

Si era una cita sexual, sólo Nasco lo creía así, pues esos tres jóvenes, de haber estado en la escena del crimen, siempre estuvieron conscientes de a qué iban: Cinta para amarrarlo, arma de juguete para intimidarlo y un puñal para matarlo. Incluso, un puñal difícil de disimular por debajo de la ropa.

El cuento de la deuda. ¿De dónde Yandel va a disponer de 25 mil pesos para prestarle a Claudio Nasco? ¿Cuál era el concepto de la deuda? Ellos con las tarjetas de crédito obtuvieron dinero; suponiendo que le sacaron las claves a puñaladas, ¿Se habría resistido tanto Nasco para dar las claves sabiendo que iba a perder su vida? En un simple robo, ¿Era necesario llegar hasta el asesinato?

¿Por qué los supuestos asesinos quemaron los celulares del comunicador? Es una pregunta que se hizo y se respondió el abogado Félix Portes a través de su cuenta de Twitter (@felixportes). Según él, el objetivo es borrar toda la data (fotos, audios, mensajes de textos y registro de llamadas) en ellos, y así eliminar la evidencia que conecte a la víctima con el real autor intelectual.

La intolerancia y el morbo -de forma penosa- envuelven esta trágica historia. Lejos de cualquier preferencia sexual y del lugar en el que fue hallado su cadáver, la sociedad dominicana reclama una investigación a fondo de este crimen y el sometimiento a la justicia de todo aquel que tenga responsabilidad en él. En especial, porque Nasco se movía al más alto nivel y detrás de esta historia puede existir un autor o autora intelectual que el 24 de diciembre se sentará a la mesa a celebrar Nochebuena sin ningún tipo de rubor ni preocupación.

Una gran proporción de crímenes de homosexuales y lesbianas queda impune: Hombres y mujeres que pagan con sus vidas el supuesto pecado de amar y/o desear a personas del mismo sexo. Hasta ese escalón de la materia gris llegan las conclusiones.

No varía el instinto criminal en un homicidio o asesinato atendiendo a la inclinación sexual de la víctima. El asesino es asesino, y punto. Además… El prejuicio no está plasmado en la Ley, sino que lo padecen familiares, amigos, médicos, policías, fiscales y jueces.

Fuente: horacero.com.do