A doctora no le permitieron la entrada en Bar “La Chismosa” por el color de su piel

doctora discriminadaAunque les parezca extraño, algunos clubes y bares “VIP” en el país siguen discriminando personas por su color de piel. Como es sabido los dominicanos tenemos “el negro detrás de la oreja” pero situaciones como las que nos cuenta la doctora Jazmín Izquierdo, nos hace ver que en República Dominicana aún muchos no salen del atraso mental.

La joven Izquierdo nos cuenta la desagradable experiencia que vivió con unos amigos en el bar “La Chismosa”, donde estaba invitada a una fiesta de cumpleaños; pero por su color de piel no le permitieron entrar.

Jazmin refiere es casi imposible “aceptar que en su país, donde nacío y la mayoría de la población tiene la piel mestiza o negra, “le demuestren tal inhumanidad y discriminación” como le paso en La Chismosa Bar a ella y otros ciudadanos. Lean su desagradable experiencia

Cordiales saludos:

Soy la Dra. Jazmín E. Izquierdo -egresada de UNIBE- orgullosamente dominicana y a la vez, ciudadana Norteamericana, donde he vivido la mayoría de mi vida. Desde mi regreso de UNIBE, trabajo en la Clínica Corazones Unidos como Médico General. En los 5, casi 6 años que he vivido en este país, donde estudie Medicina, nunca he tenido malas experiencias de racismo, ni pensé que me pasaría hasta ayer.

Anoche –sábado 11 de mayo 2013- llegamos al establecimiento “La Chismosa Bar”, junto a los doctores Yocasta Carmona (Canadiense) Juan Olmos (también egresados de UNIBE). Somos personas de color mestizo y orgulloso de serlo. Como profesionales, no tenemos tiempo para salir, pero era el cumpleaños de una compañera de estudios, de origen puertorriqueño, Odontóloga, igualmente egresada de UNIBE. Ella reservó mesas, con US$250, para sus invitados especiales.

Al llegar a la entrada del bar, le digo al encargado de la puerta que estamos ahí para atender una fiesta de cumpleaños. El empleado “bouncer” de más o menos 6′ 4″ de estatura y piel oscura, nos pregunta el nombre de la cumpleañera. El se da la vuelta para hablar con una joven, delgada con el pelo decolorado y nos dice que no podemos entrar.

Le repetimos que estamos ahí por una fiesta privada, y él responde que solo sigue órdenes. Pasaron unos 10 minutos y veo que no nos dicen más nada. Al llegar personas de tez blanca, los deja entrar. En este momento, me rehusó pensar que en estos tiempos todavía existiría este tipo de degradación y me quedo en el mismo lugar esperando por lo menos una explicación digna.

A los 15 minutos llegó una colega de la festejada, ella es puertorriqueña, también de color mestizo, con su novio a su lado le dicen que están ahí para atender la fiesta de cumpleaños. Se le negó la entrada al bar. Ella le explica que está ahí para esa fiesta y el “bouncer” le responde que no la puede dejar entrar.

Pasaron otros 10 minutos, llegan colegas de la festejada, Cubanos, “blancos”, quienes van al mismo cumpleaños, y los deja entrar. En este momento me doy cuenta que no es por cuestión de fiesta privada, ni cuantas personas están en el establecimiento, pero si el color de piel.

Llegan más personas de “color claro”, e igualmente los dejan entrar. Le pregunto a la joven empleada por que están dejando a las otras personas entrar sí ya teníamos mucho tiempo esperando lo mismo, pero ella me ignoro y dio la vuelta. Uno de los dueños estaba al lado de ella y nos miraba con una sonrisa de malicia, pero aún no quería aceptar que en mi país, donde nací, me demuestren tal inhumanidad y discriminación.
Fachada de La Chismosa Bar
Después, llegan un grupo de jóvenes de de varios tonos de piel y mi amiga, la doctora Carmona, escucha que la joven le dice al otro empleado, “Pero tú no ves? El único que puede entrar es ese de alante, es el que esta mejorcito (piel clara), no ves lo que es que hay detrás de él?”; refiriéndose a 2 jóvenes de color mestizo quienes estaban a mi lado en esos momentos.

Al saber que ella dijo esas repugnantes y desagradables palabras, decidimos irnos, pero antes de dar la vuelta le tome fotos a las caras de los trabajadores y del dueño/socio que estaba presente. Ellos con vergüenza volteaban la cabeza para no ser fotografiados.

Y lo último que hizo la joven empleada fue reírse en nuestras caras como si fuéramos basura. No puedo creer que todavía exista este tipo de trato a otro ser humanó y mucho menos en este país donde somos la mayoría personas de color. Lo que está pasando en este país explica el retardo social, que aún permanece. Da asco y pena que personas actúen como tal.

El color de piel no se mide el bolsillo, no mide el estatus socio-económico de esa persona! Espero ver estos empleados y socios de La Chismosa Bar en una sala de emergencias algún día, y con buen trato e educación que tengo, le diría… “Y ahora que harás con tu color de piel?”